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jueves, 31 de enero de 2013

10 sitios para salir en Roma

Mi amigo se casa. Se le ve feliz, y yo estoy contenta por él. Y un poco envidiosa, porque para celebrarlo se va a Italia. Una "luna de miel" para recordar, y para repetir fácilmente. Roma, grande, ávida y generosa, se abrirá para los jóvenes enamorados, permitiéndoles conocer parte de sus encantos e intuir el resto, para que sigan repitiendo, y repitiendo...
Lo mejor de Roma lo van a descubrir ellos solos: la vida que estalla, las culturas que se sobreponen, los paseos por el Lungotevere o por el Campo Marzio de noche, oyendo resonar pisadas, unas pisadas familiares, pues son las tuyas...
Y los sitios para comer, cenar, tomar una copa... Lo sé, me repito, pero aquí va una pequeña selección de must para unos días romanos:


  1. Birreria Peroni: la cerveza típica romana, para beber una cerveza y comer algo. Salchichas o suplí, por ejemplo. Via San Marcello, 19 (cerca de Piazza Venezia, al inicio del Corso).
  2. El Baffetto, una de las pizzerías más conocidas de Roma, juvenil, económica... el "pero", que no reservan.Vía del Governo Vecchio, 114 (zona Piazza Navona).
  3. Il Gusto, un sitio moderno y ambientado para una cenita rica, o para un aperitivo, o una copa, o comprar un regalo... Está en la Piazza Augusto Imperatore, cerca del Ara Pacis.
  4. Una trattoria del Trastevere, por ejemplo, Da Lucia, comida típica romana, una de mis favoritas. Caccio e Peppe, ummm. En Viccolo Mattonato,
  5. ¿Te apetece una ensalada? Prueba en Pizzaré o ReCafé, la primera cerca de Piazza del Popolo, en Via di Ripetta, el Recafé en Piazza Augusto Imperatore.
  6. Cavour 313, una enoteca clásica, vinos buenos y la mejor salumeria italiana. En Via Cavour 313, cerca de los Foros Imperiales, no lejos del Coliseo ni de Termini.
  7. Cualquier local de la Vía del Governo Vecchio, un aperitivo antes de la cena, un cóctel después...
  8. Un café en Sant' Eustachio, de pie, en la barra. Uno de los clásicos de Roma, a un paso del Panteon, en la Piazza Sant'Eustachio.
  9. El Bar del Fico, en la Piazza del Fico, ideal para un aperitivo matutino o vespertino...
  10. Una copa en Campo dei Fiori, en cualquier local o terraza.



jueves, 7 de abril de 2011

Cosas que no te puedes perder en Roma


¿Que cuáles son para mí los imprescindibles de mi vida romana? Visitas, paseos, planes... los must. Pensemos

  • El mercado en Campo dei Fiori (con pausa café en una terraza)

  • Un aperitivo en piazza San Lorenzo in Lucina

  • Una visita a los nuevos museos capitolinos

  • La Vía del Governo Vecchio, tan ambientada

  • Un brunch en el Chiostro bramantino de Santa Maria de la Pace

  • Pasear por el foro al atardecer

  • Una birra en la Peroni

  • Una pizza en el Baffeto

  • Entrar a saludar a Sant'Agnese

  • El ghetto, el pórtico de Octavia y el Teatro de Marcelo a la luz de la luna...


La lista es mucho más larga... pero estoy segura de que nada de esto faltará en los próximos días. Ya queda menos.

lunes, 16 de agosto de 2010

Conocer Roma en cinco paseos (III)


El Trastevere, el barrio al otro lado del río, bien merece una detallada visita. Aconsejo atravesar el río a pie o en uno de los tranvías que salen del Largo Argentina, visitar las antiguas iglesias de Santa María y Santa Cecilia, con sus mosaicos, sus restos paleocristianos y sus pavimentos de estilo cosmatesco... y, sobre todo, dedicar tiempo a deambular por el barrio, a perderse por las callejas estrechas, admirar el contraste del siena y el albero de los edificios romanos con el verdor de los insospechados jardines que se esconden tras los muros, pararse en las tiendecitas de artesanía, de recuerdos, de antigëdades y, al fin, sentarse a comer bajo un emparrado, en alguna de las trattorie del barrio (yo siempre recomiendo Da Lucia, que ofrece de los mejores spaghetti de la ciudad).
Y por la tarde, otra pasar de nuevo al otro lado del río, por el puente más cercano a la Isola Tiberina, para disfrutar de uno de los magníficos paseos arqueológicos de Roma: los antiguos templos del foro Boario, la parada obligada en Santa Maria en Cosmedim y su Boca della Veritá, el Circo Massimo, la antiquísima iglesia del Velabro y subir por Via San Teodoro hasta ver el foro desde arriba. La tarde romana quedará fijada para siempre en tu retina: el río, los pinos al atardecer, las piedras milenarias... Roma.

jueves, 15 de julio de 2010

Conocer Roma en cinco paseos (I)


Cada vez que alguien me cuenta que va a pasar unos días en Roma, siento una mezcla de alegría, envidia y nostalgia. Charlando acerca de los planes, las visitas indispensables, los mejores sitios donde comer o tomar un café me parece estar allí, recorriendo las calles, entrando en los museos...
Hablando ayer con Cristina, con un plano delante, pensaba en distintos itinerarios, paseos que, sin mucho esfuerzo, permitieran al visitante conocer la Roma que yo amo.
Un posible paseo para un día:
El Vaticano es un must, al menos la Basílica. Podemos empezar por allí el itinerario: temprano por la mañana visitar la plaza, la iglesia, si es posible la capilla sixtina en los museos...
Después, volver caminando hacia la ciudad por la Via della Conciliazione, llegar al río y cruzar por el puente Cavour, a la altura de via Tomacelli. A dos pasos está el Ara Pacis, que bien vale una visita. Unas fotos frente al mausoleo de Augusto, y aprovechar para comer en la misma plaza: Alfredo (donde los fetuccini), Gusto o el ReCafé.
Y tras el café, un paseo por las mejores tiendas de Tomacelli, Condotti, Via del Babuino... así hasta llegar a la Piazza de Spagna.
¿Todavía no estás cansado? Pues deambula por las calles del otro lado del Corso, hasta llegar a la Fontana del Tritone, un ejemplo del mejor Bernini, y a la Fontana de Trevi. Un helado en San Crispino (de los mejores de Roma, en Via de la Panetteria) y una monedita: el éxito está asegurado.

lunes, 8 de febrero de 2010

Un hotel en Roma


Me preguntan por un hotel céntrico y recomendable en Roma. No es fácil: apenas conozco los hoteles romanos, pues en nuestra vida romana actual nos solemos alojar en un apartamento y en la pasada, nos contentábamos con los soggiorni de la zona de Termini.
Además, los hoteles italianos no son comparables a los españoles: lo que allí tiene cuatro estrellas está muy por debajo de un hotel español de tres.
Aun así, hay un hotel muy bien ubicado y que creo presenta una relación calidad/precio bastante aceptable: es el Hotel Pace Helvezia. Si no se visita Roma en plena temporada turística, se puede conseguir habitación a buen precio en este hotel, bastante elegante y desde luego, muy bien situado. Las habitaciones son pequeñas, pero en la azotea tiene una terraza desde la que se pueden disfrutar unas vistas espectaculares.
En las agencias proponen a menudo hoteles en Via Veneto o Parioli: para mi gusto están demasiado excéntricos, y lo mismo sucede con los que están en la zona del Laterano o en el Esquilino. Y no hablemos de Prati, Aurelio-Monteverde o el Vaticano.
Antes que ir a alguno de ellos, buscaría un bed&breakfast en la zona de Campo dei Fiori o, mejor aún, por Piazza Navona o el Panteon. Trevi también es una buena opción. No tendrán lujos, y serán caros para lo que ofrecen (me temo que ése es es un mal común en la hostelería romana), pero al menos estaréis en pleno centro. Venere es un buscador de alojamientos, donde quizá encontréis algo interesante...
Ahora bien, si el dinero no es un problema, os recomiendo el Hotel Raphael o el Sole al Pantheon. Quien sabe, a lo mejor hay una oferta...

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Roma y los muertos


Noviembre es el mes de los difuntos. Por un día, los cementerios y las tumbas, de ordinario relegados, casi escondidos, se hacen presentes y la muerte, y los muertos, se hacen cotidianos. En Roma las cosas son distintas: allí tropezamos con tumbas por doquier. Tumbas son algunos de los monumentos más visitados, como la tumba del panadero (en la foto), la pirámide de Caio Cestio, el Mausoleo de Augusto, el de Adriano (el actual Castel Sant'Angelo junto al Tíber) o la Columna Trajana, por no hablar de las catacumbas y la Via Apia...
También, como es habitual en el mundo cristiano, hay sepulcros en las iglesias. Pero el valor arqueológico o artístico de esos monumentos está muy por encima de su función fúnebre, y la cercanía de los túmulos o las lápidas no evoca la muerte.
Sin embargo, hay una excepción: la iglesia de Santa Maria della Concezione dei Cappuccini, en Via Veneto, un auténtico monumento a los muertos, con su cripta decorada con huesos y cráneos de miles de frailes muertos, recopilados a lo largo de los siglos. Rosetones, flores, arcos, volutas... los restos se combinan formando un memento mori espeluznante.
Normalmente la experiencia de mi vida romana me sirve para recomendaros sitios dónde ir o cosas que hacer. Esta vez os recomiendo que no hagáis algo: no vayáis, no os sintáis tentados por la iglesia de los huesos. No lo merece.

domingo, 21 de junio de 2009

Roma con pochi soldi


Es tiempo de nostalgias y reencuentro con amigos del pasado. Hace ahora 25 años que acabamos el COU. También hace ahora 20 años que, llenos de ilusión y con muy limitados recursos, unos estudiantes recién licenciados ponían rumbo a Roma, para participar en las excavaciones de la cercana Fregellae, a las órdenes de un eminente arqueólogo de Perugia, el Dr. Coarelli.
Aprendimos muchas cosas, sobre arqueología, sobre historia... y también sobre nosotros mismos. Nos divertimos, conocimos a mucha gente, jóvenes universitarios como nosotros, practicamos idiomas... y disfrutamos de Roma al máximo. No sólo íbamos cada fin de semana, sino muchas tardes, cuando no teníamos nada más urgente que hacer, tras la ducha y la frugal comida, nos escapábamos y cogíamos el tren desde Ceprano a Termini, y el trayecto de vuelta pocas horas más tarde. Y cuando acabó nuestro trabajo, conseguimos quedarnos en la ciudad una semana más, alargando un dinero que no teníamos.
¿Cómo sobrevivíamos en Roma, sin perdernos ni un museo, ni una ruina?
- Nos alojábamos en las pensiones baratas cercanas a la estación. La mejor era la pensione Palestro: il signore nos conocía y nos guardaba una habitación grande y limpia, donde podíamos dormir cuatro o cinco.
- Un desayuno con energía para afrontar el día: café y un panino en algún bar de Via Nazionale.
- Para comer, fruta de los puestos de la calle, ensaladas del buffet de Mac Donalds, tramezzini de bar o un trozo de pizza al taglio. Si no habíamos gastado mucho durante el día, alguna noche nos dábamos un capricho: una pizza en Il Leoncino o una cerveza con salchicha en la Peroni.
- Para beber, el agua fresca de las fuentes de las calles.
Los amigos de Rafa: Daniela, Sabrina, Andrea... nos acogieron con la mejor disposición, y nos hicieron gustosos de chóferes y guías esos días (y aquellas noches). El foro estaba abierto de la mañana al tramonto, y Roma era toda nuestra, ese verano del 89.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Una cita con glamour


Por ejemplo, para tomar un cóctel antes de la cena, o una copa por la noche. O un café a media tarde. Conozco el sitio perfecto: la terraza del Hotel Raphael.
Los hoteles italianos no destacan por su buen nivel, pero el Raphael es una de las excepciones: situado en el Largo Febo, a pocos pasos de Piazza Navona, el hotel es un vetusto edificio completamente reformado, donde conviven antigüedades y obras de arte dignas de cualquier museo (entre ellas una estupenda colección de cerámicas de Picasso), con la última tecnología de Bose en las habitaciones y jabones de Bulgari en el baño.
Dispone de un famoso restaurante, pero es fácil imaginar que un sitio de esta categoría no está al alcance de cualquiera. Y así es... pero ¿y la terraza? Es un auténtico lujo, pero accesible. Se puede comer, claro, pero también hay servicio de bar.
Creedme: es toda una experiencia tomar allí un prosecco una noche clara de primavera, con la luna llena iluminando las cúpulas de la ciudad. Jugar a identificarlas. Equivocarse. Asomarse desde la barandilla al vecino Chiostro del Bramante. Imaginar la historia de los que están en la mesa de al lado. Charlar. Comentar lo mejor del día, sabiendo todos que lo mejor del día es precisamente ese momento. Por bueno que haya sido el resto, esto lo supera.

jueves, 12 de febrero de 2009

Estupendo... pero para ir sin niños


La mejor salumeria italiana, buenos quesos, un salmón magnífico, ensaladas originales y sofisticadas y una amplia pero muy selecta oferta de vinos. Todo eso es lo que ofrece una de las enotecas más valoradas de Roma: la Vecchia Bottega del Vino. El local, muy bien decorado, de ambiente acogedor, elegante pero informal, está en pleno ghetto, muy cerca del Largo Argentina, en la Via de Santa Maria del Pianto, junto a la iglesia del mismo nombre. ¿Pianto? Efectivamente, Helena y Tomás tenían ganas de llorar cada vez que llegaba una nueva bandeja llena de delicados manjares... que no les merecían ninguna confianza o que no les gustaban nada. Expectantes ante cada incursión del camarero, había que ver su cara de desilusión cuando apoyaban un nuevo plato sobre la mesa, hasta que deseperado, Tomás, con su proverbial gracia, dijo a su hermana en voz baja: "Helena, me parece que hoy no cenamos". Lo cierto es que apenas comieron, y que no entendían cómo en el país de las pizzas, que devoran con fruición, se encontraban con esa sorpresa.
Sin embargo los demás sí apreciamos como merecían la selección de platos fríos, elaborados con materias primas de muy buena calidad. Y disfrutamos de la comida... y más aún de la bebida. En resumen: una enoteca muy recomendable, pero mejor sólo para mayores (o para niños que coman de todo, que he oído por ahí que también existen).

miércoles, 4 de febrero de 2009

La iglesia del elefante


Basta decir eso, y todo el mundo sabe de qué estamos hablando. La iglesia de Santa Maria sopra Minerva, situada en la plaza de la Minerva, a pocos metros del Panteon, es más conocida porque ante sus puertas se erige uno de los obeliscos egipcios que pueblan la ciudad, colocado sobre los lomos de un elefante. El conjunto escultórico es un diseño de Bernini, aunque lo realizó uno de sus discípulos.
El elefante de la Minerva atrae toda la atención de los turistas, y algunos pasan de largo sin entrar en el templo. Craso error: tras su anodina fachada se aloja una antigua iglesia, quizá la única realmente gótica de la ciudad.
Los lugares sagrados siguen siéndolo por encima de las religiones y culturas y Santa Maria sopra Minerva es un buen ejemplo: en ese lugar se alzó un templo dedicado a Minerva, construido por Pompeyo hacia el año 50 a.C.(de ahí lo de sopra, encima de). Y posteriormente, otros lugares destinados a dar culto a Isis y a Serapio. Se tiene constancia de que en el siglo VIII ya había en ese lugar una basílica cristiana y un cenobio. No quedan restos de la iglesia primitiva. Lo que hoy conocemos como basílica de la Minerva es una iglesia gótica de los siglos XIII y XIV, en cuya construcción y decoración participaron los mejores asrtistas del momento. Fueron traidos de Florencia por los frailes dominicos, a quienes se encargó la custodia de la iglesia y el convento. Aun hoy sigue administrándolo la orden de predicadores.
El interior de la iglesia guarda valiosos tesoros, como un Cristo esculpido por Miguel Ángel, o una capilla con preciosos frescos de Filippo Lippi. Allí está enterrado el Beato Angélico, y también Santa Catalina de Siena... Aun abrumados por la majestad del vecino Panteon, no os contentéis con haceros una foto junto al elefante: pasad a la iglesia, que vale la pena. Aunque eso sí, hacedlo vestidos "con decoro", nada de pantalones muy cortos o tirantes exagerados. Estamos en Roma, y algunas cosas siguen siendo sagradas.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Una enoteca en la Roma medieval


De madera, con pocas mesitas, cientos de botellas de vino en los estantes, y fotos antiguas decorando las paredes. Así es Giulio passami l'olio. Este local, entre restaurante y enoteca, tiene un toque bohemio y, a la vez sofisticado que nos gustó mucho. La carta es corta, pero típicamente italiana: zuppa del giorno, algo de pasta, crostoni, salumeria y formaggi, y una magnífica selección de los mejores vinos del país. Esta enoteca está en Via de Monte Giordano, 28, una de las viejas callecitas del Rione Ponte, a la que da nombre la antigua fortaleza de los Orsini. Una parte de esa gran construcción, el Palazzo Taverna (en la foto), es ahora un lujoso hotel. El trazado de las calles, los muros de los edificios, la hiedra de las paredes, los grandes portones, los rincones oscuros... todo en esa zona evoca tiempos pasados, la Roma de las grandes familias, de los poderosos cardenales, de los sicarios y las traiciones.
Os recomiendo dar un paseo por todas esas calles (Monte Giordano, Coronari, Panico), y llegar hasta el río, hasta el ponte Sant'Angelo, para disfrutar de una magnífica vista del puente romano y del antiguo Mausoleo de Adriano. Y después volver a Giulio passami l'olio, pedir una botella de vino, lo que más os apetezca para comer... y dejar pasar el tiempo en la mejor compañía.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Una visita al Palazzo Altemps


Cuando pienso en este museo, me viene a la cabeza una tarde de invierno, en que Graciela y yo deambulábamos por las salas desiertas, descubriendo tesoros que ignorábamos que estaban allí. Y es que tras años de restauración, el Palazzo Altemps se ha convertido en Museo Nacional de Arqueología y depende de la omnipresente Soprintendenza Archeologica de Roma.
Las dependencias de este palacio renacentista, propiedad de la familia del cardenal Altemps, han pasado por muchas vicisitudes hasta albergar hoy la magnífica colección Ludovisi, que comparte el museo con otras estupendas colecciones de arte clásico, egipcio y asirio.
A pesar de su céntrico emplazamiento (está en la Via Sant’Apollinare, a dos pasos de Piazza Navona), el Altemps es uno de los grandes desconocidos de Roma. Sin embargo, la posibilidad de contemplar in situ (y sin agobios), el Trono Ludovisi, el Galo moribundo o el Antinoo Altemps bien merece la visita.
Y si el contenido del museo es estupendo, el continente, con el patio, la loggia dipinta y los frescos y artesonados de las salas, no le anda a la zaga.
Si queréis perder de vista las hordas de turistas y disfrutar tranquilamente de la belleza de la mejor escultura clásica, el Altemps es vuestro destino. El museo abre de martes a domingo, desde las 9 a las 19:45. Un buen refugio vespertino.

lunes, 6 de octubre de 2008

Pizza en el Leoncino

¿Un sitio bueno para cenar en Roma, por poco dinero y que no sea para turistas? Pues ninguno como Al Leoncino, en el número 28 de la céntrica Via del Leoncino, una callecita estrecha cercana a la Vía del Corso y Piazza Spagna. Es un local sencillo y angosto, tanto, que lo normal es esperar en la calle hasta tener lista la mesa. Al Leoncino es una pizzería romana de las de toda la vida, con mantelitos de cuadros, vino en caraffe (un poco peleón, eso sí), y unas pizzas buenísimas que no paran de hacer en el horno de leña, a la vista de los comensales. Éste es el sitio ideal para una cena entre amigos o en familia, sin más pretensiones que pasar un buen rato disfrutando de una buena comida.
Si queréis conocerlo mejor, echad un vistazo al vídeo. Y si ya habéis estado, ¿a que os acordáis perfectamente dalla signora? Y en cualquier caso... ¿a que apetece una pizza del Leoncino? Pues adelante, porque por lo que sé,sólo cierran los miércoles.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Vivir en el centro


Aunque pueda parecer mentira, en el centro de Roma no hay sólo turistas, sino también ¡vecinos!. Ya os he comentado alguna vez la envidia que siento cuando los veo pasar, camino a sus quehaceres o de vuelta de ellos, con la compra, las flores en la mano o bien colocadas en el motorino..., y lo que me gusta sentarme codo a codo con ellos para tomar una pizza en un sitio "de romanos". Pienso que para conocer una ciudad, hay que mezclarse con sus habitantes, hacer la vida como ellos. Si no es así, si nos limitamos a las visitas turísticas, se corre el riesgo de pasar por la ciudad sin entrar en ella, todo muy bonito, pero vacío, como un libro o una película. Y Roma es para vivirla, os lo aseguro.
Si vais a pasar unos días allí, procurad alojaros en el centro, incluso aun a costa de sacrificar algunas comodidades: vale la pena. Esta foto está tomada en la puerta de una de las casas que una vez alquilamos. No sólo me sentía como en casa: estaba en mi casa.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Appuntamento en la Montecarlo


¿Os apetece una pizza esta noche? ¡Vayamos a la Montecarlo! Esta pizzería, muy bien situada (en Vicolo Savelli, una pequeña callecita perpendicular al Corso Vittorio Emanuele, muy cerca de Piazza Navona), es uno de los locales más conocidos de Roma. Sirven buenas pizzas, a buen precio, a una clientela compuesta por jóvenes romanos, pero también viejos parroquianos, familias del barrio y turistas a veces un poco desconcertados por el trato, desenvuelto y un punto gamberro, de los camareros. Siempre hay gente, pero es un sitio animado y divertido, con decoración muy sencilla (a mí me encantan los carteles de los Rioni de Roma) y esas pizzas sotilissime que tanto nos gustan. ¿Quedamos?

domingo, 31 de agosto de 2008

Mañana de domingo

Acaba agosto, y los que salieron de vacaciones ya han vuelto a casa, con la cabeza puesta en las ocupaciones de septiembre. En esta mañana de domingo, en Roma ya están prácticamente todos. Y para consolarse del fin de las vacaciones, nada mejor que aprovechar lo mejor que nos ofrece nuestra casa. Si estuviera en Roma, esta mañana me iría a dar una vuelta por el centro, a ver los recién estrenados escaparates de la Vía del Corso, de Vía del Babuino, Vía Condotti, Vía Frattina o Vía Tomacelli... ¿Qué habrá en Fendi? ¿Y en Armani? ¿Cómo serán los zapatos de invierno de Fausto Santini?
Luego, llegado el momento de comer, os propongo que nos acerquemos Gusto, en la Piazza de Augusto Imperatore, 9.
Gusto es un local que merece una visita: yo no falto nunca. Es mucho más que un restaurante, pues combina en el mismo espacio una pizzería, restaurante tradicional, formaggeria, enoteca y una tienda donde comprar utensilios de cocina, ropa de casa, delicattessen, etc.
Aprovechando el buen tiempo (y siempre que no haga demasiado calor), la terraza en la propia plaza, con vistas al Mausoleo de Augusto, puede ser el mejor sitio para terminar esta mañana de domingo las vacaciones de agosto.

jueves, 24 de julio de 2008

Mañana de mercado


Los jueves es el día de mercado en la ciudad donde estoy pasando mis vacaciones. Recorriendo los puestos de fruta y los tenderetes donde se venden ajos, cebolletas o caracoles, no puedo menos que pensar en otro lugar similar: el mercado de flores y frutas de Campo de' Fiori.
Cada mañana, en la plaza presidida por la estatua de Giordano Bruno, se instala el mercado: fruta y verdura, especias, quesos y embutidos y, sobre todo, flores, silvestres o sofisticadas, arregladas como en la más exquisita floristería, ramos que hacen que el visitante ocasional lamente una vez más no disponer de una casa propia donde colocar uno de ellos. Además, las terrazas que circundan la placita la convierten en un lugar ideal para tomar un aperitivo, viendo pasar la gente y disfrutando del ambiente. El mercado de Campo de' Fiori es una auténtica explosión de color en el corazón de la ciudad. Una visita está más que justificada.

martes, 22 de julio de 2008

Una birra bien fresquita

Cuando hace calor, a la hora del aperitivo nada apetece tanto como una cerveza fresquita, una buena birra. Birra es una de las palabras italianas que casi todos los españoles concen. Pues bien, en Roma, cuando hablamos de birra, nos referimos sobre todo a la Peroni.
Uno de mis locales favoritos en Roma es la Antica Birreria Peroni . Se trata de una cervecería a la antigua usanza, donde los romanos acuden al mediodía, a la hora di pranzo, o por la tarde, no sólo para beber esta rica cerveza italiana, sino también para degustar una estupenda comida: salchichas y platos alemanes convicen con especialidades romanas (hacen muy buen el supplì,una especie de croquetas de arroz y mozzarella) y buenas carnes a la plancha. A los niños les gusta mucho, y es una buena manera de salirse del binomio pasta/pizza.
Otras ventajas de este sitio son su precio, muy ajustado, y la situación: la Antica Birrería Peroni está en pleno centro de Roma, junto a Piazza Venezia y el Corso, en la Vía San Marcello. Merece la pena.

domingo, 20 de julio de 2008

Visita al Foro Romano


El Foro Romano, el Foro por antonomasia, era el centro comercial, judicial, religioso y político de Roma (primero de la ciudad y, después, de todo el imperio). Es una visita obligada, y uno de mis lugares favoritos de la ciudad. Hasta hace pocos meses se podía entrar completamente gratis a cualquier hora, con lo que nosotros aprovechábamos cualquier ocasión para pasar por allí, sobre todo a la caída de la tarde, en ese momento en que la cálida luz del tramonto romano perfila aún más los pinos oscuros y proporciona un encanto especial a las piedras ocres y rosadas de templos y basílicas. Sólo entonces se puede disfrutar de verdad del Foro, tras las hordas de visitantes que recibe a las horas centrales del día.
Ahora se paga la entrada, pero a cambio se pueden visitar nuevos espacios, tanto en el Foro como en el vecino Palatino.
Mi consejo es, antes de recorrer el foro, obtener una vista general desde el Tabulario o desde la calle que baja desde el Capitolio. Esta pequeña presentación puede serviros de guía.

sábado, 19 de julio de 2008

Roma con niños

A menudo, las personas que tienen niños pequeños a su cargo se sienten limitadas a la hora de viajar al extranjero: los horarios diferentes, el problema de las comidas, las colas, el cansancio de los pequeños si tienen que pasar muchas horas por la calle... Esto no sucede en Roma, que en mi opinión es un destino estupendo para viajar con niños: las fuentes en las plazas y calles, con sus figuras de animales salvajes o mitológicos, los restos arqueológicos asomando en cualquier esquina, la posibilidad de pisar las mismas piedras que hollaron los pies de Julio César, los Gracos o tantos gladiadores, los parques, el agua siempre a su alcance, pizza y pasta para comer, helados de mil sabores... Yo he viajado a Italia con mis hijos desde que eran apenas unos bebés, y nunca he tenido problemas: en concreto, Roma les encanta. Han crecido aprendiendo a disfrutar de lo que la ciudad les ofrece y jugando entre las ruinas: a luchas en el Coliseo, a las casitas en el Palatino, a las tiendas en los Mercados de Trajano. Aquí tenéis un buen ejemplo: