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viernes, 30 de mayo de 2014

Hoy hace un mes...

Se va mayo. No ha estado mal... pero definitivamente, empezó mejor de lo que acaba. Y es que saludar al nuevo mes desde una esquina de la Via del Governo Vecchio es impagable.
Así fue nuestra última casa romana: no estando disponible nuestro alojamiento habitual en Vittorio Emmanuele, y no estando nosotros dispuestos a vivir fuera de nuestro "quartiere", nos decidimos por un apartamento en el Navona Garden Suites. Y ha sido un acierto.


La lluvia no nos ha dejado sacarle todo el partido... pero aun así, qué delicia desayunar en el patio, junto al limonero, oyendo a la gente trajinar en sus casas. Pocos días, pero 100% Roma.


Las escaleras, el cortile, y el gran portón, en Via del Governo Vecchio, justo al lado de Mimi e Coco (qué placer inesperado, un bicchiere rápido mientras esperamos a los chicos).



Atraviésalo: la Ciudad te espera, como nunca, como siempre.

lunes, 31 de marzo de 2014

Haciendo planes

Demasiado tiempo lejos de Roma. Años sin pisar sus calles, sin disfrutar de sus olores, de sus colores, de sus sabores... Meses disfrutando de sus rincones solo en fotos o pines. Ya es hora de cambiarlo. Y si...? No, mucho lío. Quizá podríamos...? No, no da tiempo...
Pero, por qué no? Venga, yo creo que sí, estoy cansada de ver irse a otros: ahora me toca. Ya estoy haciendo planes. Y queda poco.

lunes, 19 de agosto de 2013

Estate romana

Estamos en plena canícula. En lo más duro del duro agosto. No es el mejor momento para disfrutar de la vida romana, pero aun así hay actividades muy tentadoras para pasar una bella estate romana.
Durante el verano, en la ciudad, el río se convierte en protagonista: la gente pasea en los barcos turísticos, buscando el fresco de la noche. O se dan cita en los kioskos o terracitas que se encuentran en las orillas del Tíber, en los lungotevere, para disfrutar de una copa, un helado o mejor, una granita o una grattachecca... Atentos, que no es lo mismo: la granita, el conocido granizado, de origen siciliano, se hace con zumo o sirope mezclado y congelado. Pero la grattachecca, típica romana, es otra cosa: se consigue tras raspar, grattare un gran bloque de hielo. Y sólo una vez relleno el vaso con ese hielo, se añade el sirope o el zumo, que no es de limón o café, sino de amarena, coco, tamarindo, menta... tantos sabores que evocan la Dolce Vita Romana.
¿Y qué decir de la opción de salir por la noche simplemente a tomar un cornetto o una brioche rellena de helado? Pasear sin rumbo mientras charlas o subir a un mirador y disfrutar de la noche romana. Pocas cosas hay más impactantes que esas vistas...
Quienes prefieran algo más sofisticado apreciarán el nuevo Baja sotto ponte Nenni, una terracita sobre el río, a pocos pasos de la piazza del Popolo, donde se puede tomar un aperitivo o cenar platos de alta cocina, en una decoración de diseño, que es lo último delle serate romane 2013.
En la Isola Tiberina, dos opciones muy distintas: la terraza del Havana Club, para quien busque diversión, música y una copa, o el Caffe Letterario delle Edizioni E/O, con una interesante oferta cultural. ¿Qué prefieres?
Y es que Roma siempre apetece, incluso cuando no apetece nada.


lunes, 8 de febrero de 2010

Un hotel en Roma


Me preguntan por un hotel céntrico y recomendable en Roma. No es fácil: apenas conozco los hoteles romanos, pues en nuestra vida romana actual nos solemos alojar en un apartamento y en la pasada, nos contentábamos con los soggiorni de la zona de Termini.
Además, los hoteles italianos no son comparables a los españoles: lo que allí tiene cuatro estrellas está muy por debajo de un hotel español de tres.
Aun así, hay un hotel muy bien ubicado y que creo presenta una relación calidad/precio bastante aceptable: es el Hotel Pace Helvezia. Si no se visita Roma en plena temporada turística, se puede conseguir habitación a buen precio en este hotel, bastante elegante y desde luego, muy bien situado. Las habitaciones son pequeñas, pero en la azotea tiene una terraza desde la que se pueden disfrutar unas vistas espectaculares.
En las agencias proponen a menudo hoteles en Via Veneto o Parioli: para mi gusto están demasiado excéntricos, y lo mismo sucede con los que están en la zona del Laterano o en el Esquilino. Y no hablemos de Prati, Aurelio-Monteverde o el Vaticano.
Antes que ir a alguno de ellos, buscaría un bed&breakfast en la zona de Campo dei Fiori o, mejor aún, por Piazza Navona o el Panteon. Trevi también es una buena opción. No tendrán lujos, y serán caros para lo que ofrecen (me temo que ése es es un mal común en la hostelería romana), pero al menos estaréis en pleno centro. Venere es un buscador de alojamientos, donde quizá encontréis algo interesante...
Ahora bien, si el dinero no es un problema, os recomiendo el Hotel Raphael o el Sole al Pantheon. Quien sabe, a lo mejor hay una oferta...

miércoles, 12 de agosto de 2009

Vísperas de ferragosto


Estamos en pleno verano. El día 15 se celebra el ferragosto. La fiesta en ese día es una antigua tradición: ahora se conmemora la Asunción de la Virgen, pero los antiguos romanos festejaban entonces, en plena canícula, el fin de las labores agrícolas.
Durante estos días, Roma parece otra: por sus calles, desiertas durante el día, apenas deambulan algunos turistas despistados. Hace calor. Mucho. Los romanos se escapan a la playa, al paese, incluso los que apenas tengan vacaciones, estarán fuera de la ciudad en ferragosto. Los que queden, aguantarán como puedan: buscando la sombra en las calles estrechas, más frescas que cualquier local (el aire acondicionado no es muy común en la ciudad) y el agua de las fuentes, más fresca que la de cualquier bar (en Roma, lograr un cubito de giacchio es una tarea difícil, para valientes). Pero aunque el día sea duro, la noche de verano romana es para disfrutar... incluso en ferragosto.

miércoles, 15 de julio de 2009

Estilo italiano


En cualquier revista de moda podemos leer que los complementos son la clave de un estilo. Es cierto, y esta afirmación resulta aún más evidente cuando hablamos de moda italiana. Igual que hay un estilo americano o ibicenco, hay una serie de zapatos, bolsos, gafas o piezas de bisutería con los que parecemos recién salidas de un anuncio de Martini o de Vacaciones en Roma. Es posible conseguir un auténtico look italiano estival, que no desentone en Capri ni en Cerdeña, con un bolso de Furla, unas gafas de Fendi y unos pendientes o una pulsera de Angela Caputi.
Así equipada, y sintiéndose bellissima, ¿quien se resiste a un Bellini en Vitti al caer la tarde? Yo no. Hoy estoy frívola, y esta noche de julio, nada me gustaría más que sentarme en la plaza de San Lorenzo, a charlar y celebrar el verano...

lunes, 5 de enero de 2009

Carta a los Reyes Magos


Un nuevo año acaba de empezar. Con la Epifanía, las fiestas de Navidad llegan a su fin. Mientras que en España celebramos la venida de Los Reyes Magos, en Italia, el 6 de enero la protagonista es la Befana, una vieja bruja que llena de dulces y chucherías le calze de los niños.
En casa prepararemos el roscón, los zapatos... y a esperar los regalos. ¿Qué pido yo? Salud, Paz (que hace mucha falta, con la que está cayendo), tanto Amor como tengo ahora, y suficiente Dinero. O, al menos, que la crisis no llegue a afectar a ninguna de las otras cosas.
Y puestos a pedir, ojalá el 2009 nos depare una nueva visita a Roma, otro episodio de mi vida romana. No sé cuándo, cuánto ni cómo... pero ése es siempre mi mejor regalo.

sábado, 19 de julio de 2008

Roma con niños

A menudo, las personas que tienen niños pequeños a su cargo se sienten limitadas a la hora de viajar al extranjero: los horarios diferentes, el problema de las comidas, las colas, el cansancio de los pequeños si tienen que pasar muchas horas por la calle... Esto no sucede en Roma, que en mi opinión es un destino estupendo para viajar con niños: las fuentes en las plazas y calles, con sus figuras de animales salvajes o mitológicos, los restos arqueológicos asomando en cualquier esquina, la posibilidad de pisar las mismas piedras que hollaron los pies de Julio César, los Gracos o tantos gladiadores, los parques, el agua siempre a su alcance, pizza y pasta para comer, helados de mil sabores... Yo he viajado a Italia con mis hijos desde que eran apenas unos bebés, y nunca he tenido problemas: en concreto, Roma les encanta. Han crecido aprendiendo a disfrutar de lo que la ciudad les ofrece y jugando entre las ruinas: a luchas en el Coliseo, a las casitas en el Palatino, a las tiendas en los Mercados de Trajano. Aquí tenéis un buen ejemplo: