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martes, 14 de junio de 2016

El consuelo del Panteon

"El Panteon consuela". No lo digo yo, lo dice Javier Reverte en su libro Un Otoño Romano, pero estoy totalmente de acuerdo.
Sentarse perezoso a tomar un café en la plaza, mientras otros pasan deprisa y las bandadas de turistas entran, salen y hacen fotos. Pararse a leer la inscripción. M. AGRIPA...
Entrar en la iglesia y sentirse bañado por la luz que entra por el óculo. Sentirse especial en un lugar especial. Sentirse bendecido.
La felicidad era esto. La felicidad es esto. Que no se me olvide.


domingo, 21 de diciembre de 2014

Otra Roma... bajo tierra

En ABC publican hoy un muy interesante contenido: Roma subterránea. La Cloaca Máxima, los bajos del Coliseo, el acueducto de Trajano... sitios muy especiales, donde están trabajando arqueólogos y espeleólogos.
El artículo recoge algunos ejemplos, que no son los únicos. A ellos yo sumaría mi propia selección de la Roma oculta de la luz:

  • la magnífica basílica de San Clemente, 
  • las criptas de San Pedro en el Vaticano,
  • las salas de la escondida Domus Aurea, 
  • la Cripta de los Balbo,
  • la cárcel Mamertina, en el Foro,
  • las catacumbas
Roma es magnífica también bajo tierra. No dejes de conocerla.

miércoles, 22 de enero de 2014

Roma en la pared del Prado


Sí, por mor de la obra de Giuseppe Vasi, por un buen rato me he sentido de nuevo en Roma. La exposición "Roma en el bolsillo", que recoge los apuntes y el trabajo de campo de un puñado de pintores  españoles becados en Roma, a mediados del XVIII, se abre con una de las Vistas de Roma de Giuseppe Vasi, el Prospetto della Cittá di Roma visto dal Gianicolo.
Este gran arquitecto y grabador, autor de alguna de las vedute  romanas más conocidas, y maestro de Piranesi,  es también un reconocido cartógrafo, el padre del Grand Tour de Roma, y autor de un famoso Mapa, la Nuova Pianta, publicado en 1781. Este plano muestra la ciudad, muy similar a como es hoy, dividida en sus secciones (los Rione) y destacando con minuciosa precisión los principales monumentos, los lugares imprescindibles de la Roma barroca.


Vasi, además, preparó 10 libros, 10 recopilatorios de las maravillas romanas de su época. Sus itinerarios, ilustrados con fieles grabados, distan poco de los que hoy los amantes de la ciudad proponemos...
No es extraño, pues, que ante su obra se nos pasen las horas intentando identificar tal cúpula o cual calleja, recreando cada momento, imaginando cada paseo, calculando distancias, discutiendo, viendo en fin la Roma de mi vida romana en los trazos de la suya, algo lejana ya, pero todavía viva, siempre presente.

jueves, 13 de diciembre de 2012

La Domus Aurea, en obras

Sala circular. Domus Aurea.

Obras en casa. También la legendaria casa de Nerón, la Domus Aurea, está en obras.
La Domus Aurea Neronis, el palacio del emperador loco y esteta es una de las mayores joyas romanas... y quizá la mas secreta. Durante lustros suspiramos por verlo, pero no estaba abierto al público. Pero llegó el momento, y hace varios años, antes de que volviera a cerrarse a las visitas, tuvimos la oportunidad de visitar el palacio de Nerón. Todo lo que se dice de la Domus Aurea está justificado. Y hasta se queda corto: aún recuerdo nuestra emoción ante los muros pintados, las habitaciones cuya estructura se conservaba casi intacta, las magníficas salas que soñó Nerón. Dentro era fácil imaginar lo que debió haber sido en su breve época de esplendor.
De nuevo está cerrada, in restauro, necesario tras el derrumbe de una de las salas. Pero esta ruina ya no va a ser un secreto entre iniciados, casi una leyenda: la Sopraintendenza romana, el organismo encargado de preservar los bienes culturales de la ciudad, ha decidido abrir hace unos días un blog para dar cuenta, detallada, de la marcha de los trabajos: el Cantiere de la Domus Aurea. Una buena iniciativa.
En espera de poder ir a verla, nueva, restaurada, flamante, la seguiremos de cerca.

jueves, 31 de mayo de 2012

De paseo con Venditti

Este vídeo de una de las últimas canciones de Antonello Venditti es especial. Podríamos ser nosotros los protagonistas, pues muchas de las escenas suceden en nuestro barrio, en el "escenario" de tantos momentos de mi vida romana: Piazza Navona y sus aledaños, Campo de Fiori, el Lungotevere...
Antonello cuenta una historia de amor, con la ciudad al fondo, y en el fondo declara una vez más su amor a la ciudad. Un amor que tiene testigos de piedra: Giordano Bruno, las figuras de las fuentes y Pier Paolo Pasolini, pues el paseo por Roma va desde el corazón a los intestinos de la ciudad, a aquella escombrera de Ostia donde asesinaron a Pasolini, víctima de su amor furtivo, y donde hoy hay un parque a su memoria. Iremos en alguno de nuestros paseos, ¿verdad?
For ever Roma, amor for ever.



miércoles, 30 de marzo de 2011

La Chiesa ¿Nuova?


Que la que Roma llama Chiesa Nuova (Iglesia Nueva) sea un edificio barroco del siglo XVI es algo que da que pensar, ¿no? Cuando milenios nos contemplan desde algunas esquinas, 400 años no es nada.
La Chiesa Nuova, en realidad Santa Maria in Vallicella, normalmente nos pasa desapercibida. Es una pequeña iglesia situada en una pequeña plaza junto al río, frente a Corso Vittorio. La iglesia reproduce el modelo del Gesú, como tantas otras iglesias de la época, y en su interior alberga los tesoros propios de cualquier iglesia romana: un retablo de Caravaggio, frescos de Pietro di Cortona, varios cuadros de Rubens...
La Chiesa Nuova, Santa Maria in Vallicella fue otorgada como sede de la Congregación del oratorio, la gran obra de San Felipe Neri. Este santo, conocido como "apostol de Roma" y uno de los patronos de la ciudad, fue el encargado de la reconstrucción de la Chiesa Nuova, y allí está enterrado.
Ya no pasaré indiferente frente a ella. Es una iglesia romana más. Es una iglesia romana, nada menos.

domingo, 21 de febrero de 2010

La iglesia de Santa Elena


Este primer domingo de Cuaresma os prongo una actividad diferente, salir del centro y visitar una de las iglesias más curiosas de Roma: la Basílica de Santa Croce in Gerusalemme. La iglesia se alza en el mismo lugar donde estaba el palacio de Elena, la madre del emperador Constantino, el mismo que, tras su conversión, hizo del cristianismo la religión oficial de Roma y el imperio.
No fue ajena a todo ello su madre, Elena, cristiana de origen britano que fue personalmente a los lugares donde vivió Jesús y trajo consigo numerosas reliquias, entre ellas, el leño de la cruz que veneraban los cristianos en Jerusalen. Percisamente para albergar esas reliquias ordenó construir la iglesia de Santa Croce, donde todavía se siguen venerando.
¿Es la misma cruz en que murió Jesús? ¿Son los clavos o las espinas con los que fue atormentado? No lo sé... y no me importa: lo que es cierto es que si son falsificaciones, son también antiquísimas (al menos, del siglo III) y que su contemplación impone y sigue invitando a la reflexión. Yo soy muy poco amiga de este tipo de cosas, pero realmente en la iglesia de Santa Croce se respira un ambiente especial.
Dejando a un lado las cuestiones religiosas, la propia iglesia en sí tiene un valor indudable. Aunque apenas quedan restos de las construcciones primitivas, y el edificio, con capillas renacentistas y barrocas, alberga grandes obras: mosaicos renacentistas, frescos de Melozzo da Forli, pinturas de Rubens o Corrado Giaquinto, esculturas barrocas... y un suelo espectacular.
El conjunto se completa con un orto monastico, la huerta del convento, alojada en el interior de los restos del antiguo anfiteatro castrense,que hoy cultivan los monjes, en un ejemplo de agricultura biológica: es posible visitarlo, y también comprar mermeladas, dulces... elaborados con los frutos de esta huerta.
Si tenéis tiempo, merece la pena subir al Esquilino y visitar esta zona, aledaña a las murallas aurelianas. No os dejará indiferentes.

sábado, 3 de octubre de 2009

La iglesia del Velabro


Es uno de mis paseos favoritos en Roma. Bajar desde el teatro de Marcelo, pasar por los foros holitorio y boario (los antiguos mercados de verduras y carne) el antiguo mercado de verduras, y antes de llegar al Circo Massimo, subir bordeando el Palatino, hacia el Foro.
Hacer una gran U que nos lleva directamenteal corazón de la Roma más antigua: porque allí, en la zona pantanosa junto al río, en el Velabro, es donde se encuentran los primeros asentamientos. Allí es donde la loba encontró a Rómulo y Remo, donde los crió y cuidó... Y allí, en el Velabro, rodeada de tesoros arqueológicos, está una de las iglesias mas bonitas de Roma: la basílica de San Giorgio in Velabro.
Su origen se remonta a la Roma de los primeros papas, y posiblemente en un primer momento estuvo dedicada a San Sebastián. Fue en el siglo IX cuando se emprendió la reconstrucción del templo primitivo. Pero en su interior, muy sencillo, con tres naves separadas por dos filas de columnas, todavía se puede disfrutar de un altar palocristiano, además de restos de mosaicos y unos frescos originariamente atribuidos a Giotto. En el exterior, destaca su campanile, del siglo XII, y el pórtico adelantado (que fue destruido por una bomba), típico del románico romano.
Pero lo más llamativo no pertenece a la iglesia: es el Arco degli Argentari, construido en honor de Septimio Severo por los adinerados ganaderos y orfebres del siglo III y que está adosado al edificio del templo.
Decorado con espléndidos relieves, este arco forma, junto a la iglesia, el vecino arco de Jano (en primer plano en la foto) y los pinos, una imagen magnífica. Roma en estado puro, ¿no os parece?

miércoles, 19 de agosto de 2009

Visitando tesoros ocultos


La prensa recoge hoy la noticia. Durante el próximo otoño, durante una semana, se abrirán al públcio algunos de los restos arqueológicos menos conocidos de la ciudad. Sin embargo, algunos de ellos son edificios muy representativos, como el interior de la pirámide de Cayo Cestio, el Mitreo de Santo Stefano Rotondo, la Basílica Ulpia, el Ludus Magnus o el Aqua Virgo.
Entre las opciones propuestas en esta visita a la Roma Nascosta están también varios lugares de culto funerarios (primitivas tumbas latinas, sepulcros republicanos, necrópolis paleocristianas o catacumbas casi desconocidas), ninfeos, mitreos, antiguos templos de la zona del foro boario o el excubitorium (cuerpo de guardia o cuartel) de la VII cohorte de vigiles.
Esta no es la primera vez que se abren a los visitantes zonas arqueológicas normalmente ocultas al pública. La Sovraintedenza ai beni culturali del Ayuntamiento de Roma informa de este tipo de convocatorias, así como de otros recorridos propuestos. Por ejemplo, en junio, con motivo del bimilenario del nacimiento de San Pablo, se diseñaron unos recorridos específicos por los lugares más representativos de la Roma de la época.
Lógicamente, en cualquier caso, para poder acceder a estas visitas "especiales" es preciso hacer una reserva previa. Las visitas son siempre guiadas por especialistas. ¿A que resulta tentador? ¿Vamos?

domingo, 5 de julio de 2009

Un viaje al pasado. Tívoli (y II)


La otra joya de Tívoli, que por si sola justifica la visita a la ciudad, es la Villa de Adriano.
Adriano,un emperador que combinaba su perfil militar con hondas inquietudes filosóficas, consagró buena parte de sus esfuerzos a lograr una nueva Pax Romana, y emprendió reformas administrativas y económicas... además de dejar importantes construcciones en el imperio: la muralla de Adriano, en el limes britano, su mausoleo en Roma (base del Castel Sant'Angelo) o su magnífica Villa en Tibur (Tívoli). Villa Adriana es un vasto conjunto de edificaciones iniciado por Adriano en el año 117. El emperador de origen hispano, hijo adoptivo de Trajano, proyectó convertir ese rincón cercano a Roma en un palacio de campo que recreara los recuerdos de sus viajes, con reproducciones de las obras que más le habían impresionado en sus recorridos por el Imperio, que fueron muy numerosos: Galia, Germania, Britania, África, Siria o los antiguos territorios helénicos.
Concebida como una pequeña ciudad, con fuentes, termas, teatros, alojamientos para corte y el personal de servicio, la Villa Adriana reúne construcciones que recrean diferentes lugares o monumentos del imperio. Entre ellos destacan el canopus, el teatro marítimo, el serapeum (gruta artificial), el teatro griego, las termas, la plaza o la tumba de su fiel compañero Antinoo. Las musas del Prado, la mejor copia romana del Discóbolo, los centauros de los Museos Capitolinos son sólo algunas de las joyas que adornaban el palacio de Adriano.
En la actualidad, la Villa Adriana, declarada Patrimonio de la Humanidad, es el prototipo de la ruina romántica, un lugar con una atmósfera especial, donde los restos de mármoles emergen entre olivos y cipreses, evocando un pasado de esplendor, la Roma de Adriano...

sábado, 27 de junio de 2009

Una excursión refrescante. Tívoli


Son muchas las excursiones que se pueden hacer desde Roma. Entre los destinos más cercanos está Tívoli. La antigua Tibur de época romana, a orillas del río Anio, ofrece al visitante antiguos templos, fortalezas medievales, palacios renacentistas e iglesias barrocas... y dos grandes monumentos, patrimonio de la humanidad: las ruinas de la famosa Villa Adriana, el retiro favorito del emperador y Villa D'Este, un magnífico ejemplo de la mejor arquitectura italiana del cinquecento.
Villa D'Este fue encargada por el cardenal Hipólito II de Este, hijo de Lucrecia Borgia. El cardenal, nombrado gobernador de Tívoli por el papa, reconstruyó por completo la antigua villa, y para ello contó con los mejores arquitectos, ingenieros y artistas de la época, encabezados por Pirro Ligorio.
El resultado de ese trabajo fue un suntuoso palacio rodeado de unos espléndidos jardines dispuestos en terrazas, en los que el agua es la protagonista absoluta: las fuentes, las cascadas y los juegos de agua (como el famoso “órgano de agua”) que decoran Villa D’Este son un alarde de ingenio. Los umbrosos jardines, el rumor del agua y la belleza del lugar hacen de Villa D'Este una excursión especialmente aconsejable en una tarde estival.
El conjunto está abierto durante todo el día: en los meses de verano se puede entrar desde las 8:30 hasta las 18:45. Además, es fácil llegar a Tívoli en tren, desde Termini (línea Roma-Pescara). Merece la pena.

domingo, 10 de mayo de 2009

Mañana palatina


Líos, obligaciones y ajetreos varios me han mantenido alejada de mi vida romana en las últimos días. Sin embargo, esta mañana, al ver el sol, tímido, entre las nubes, he vuelto a pensar en Roma, en lo que haríamos si estuvieramos allí... Y será, una vez más, la primavera lo que me lleva a planear un paseo por un parque.
¿Por qué no vamos al Palatino, muy temprano, cuando apenas hayan abierto? En vez de desayunar en casa, tomemos un café rápido en un bar, para estar a las 9 ya en el Palatino.
Mi propuesta es pasear, entre el verde de los cipreses y los restos rojizos de los palacios, antes de que lleguen los turistas. Pararnos a visitar la Casa de Augusto, con sus salas recién restauradas y sus magníficos frescos... y, por supuesto, dar una vuelta por el museo, para disfrutar de las joyas que se conservan en el Antiquario Palatino, entre ellas los restos de los primeros asentamientos romanos, que se encontraron en la colina palatina. Son las 11. Antes de irnos, gocemos de las vistas sobre el foro, que ya se va llenando de gente en esta mañana de domingo. Vámonos antes de que lleguen.

miércoles, 4 de febrero de 2009

La iglesia del elefante


Basta decir eso, y todo el mundo sabe de qué estamos hablando. La iglesia de Santa Maria sopra Minerva, situada en la plaza de la Minerva, a pocos metros del Panteon, es más conocida porque ante sus puertas se erige uno de los obeliscos egipcios que pueblan la ciudad, colocado sobre los lomos de un elefante. El conjunto escultórico es un diseño de Bernini, aunque lo realizó uno de sus discípulos.
El elefante de la Minerva atrae toda la atención de los turistas, y algunos pasan de largo sin entrar en el templo. Craso error: tras su anodina fachada se aloja una antigua iglesia, quizá la única realmente gótica de la ciudad.
Los lugares sagrados siguen siéndolo por encima de las religiones y culturas y Santa Maria sopra Minerva es un buen ejemplo: en ese lugar se alzó un templo dedicado a Minerva, construido por Pompeyo hacia el año 50 a.C.(de ahí lo de sopra, encima de). Y posteriormente, otros lugares destinados a dar culto a Isis y a Serapio. Se tiene constancia de que en el siglo VIII ya había en ese lugar una basílica cristiana y un cenobio. No quedan restos de la iglesia primitiva. Lo que hoy conocemos como basílica de la Minerva es una iglesia gótica de los siglos XIII y XIV, en cuya construcción y decoración participaron los mejores asrtistas del momento. Fueron traidos de Florencia por los frailes dominicos, a quienes se encargó la custodia de la iglesia y el convento. Aun hoy sigue administrándolo la orden de predicadores.
El interior de la iglesia guarda valiosos tesoros, como un Cristo esculpido por Miguel Ángel, o una capilla con preciosos frescos de Filippo Lippi. Allí está enterrado el Beato Angélico, y también Santa Catalina de Siena... Aun abrumados por la majestad del vecino Panteon, no os contentéis con haceros una foto junto al elefante: pasad a la iglesia, que vale la pena. Aunque eso sí, hacedlo vestidos "con decoro", nada de pantalones muy cortos o tirantes exagerados. Estamos en Roma, y algunas cosas siguen siendo sagradas.

domingo, 25 de enero de 2009

Visita al Ara Pacis


Uno de los objetivos de nuestro último viaje romano era hacer una visita al nuevo Museo del Ara Pacis para conocer el edificio y comprobar por nosotros mismos si el recipiente estaba a la altura de la joya que alberga. No nos decepcionó: el Ara Pacis, limpio y restaurado, luce con todo su esplendor en su nueva sede. Es de justicia reconocer el esfuerzo que il Comune di Roma está haciendo para dotar a la ciudad de la infrestructura museística que merece su patrimonio. Y éste es uno de sus ejemplos. Con mucha luz, pero bien protegido del ruido del tráfico de las calles cercanas, ahora sí es posible disfrutar del monumento que consagra la Pax Romana de Augusto, apreciar la perfección de los relieves de guirnaldas y acantos, y escudriñar los rostros de los participantes en la procesión, tratando de reconocer en ellos a los patricios en cuyas manos estaba el destino de Roma (que entonces era tanto como decir el destino del mundo), hombres y mujeres capaces de las mayorez hazañas... y de las peores vilezas.
La vida misma, hace poco más de dos mil años.
Ara Pacis
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miércoles, 10 de diciembre de 2008

El paseo de los tres teatros



El recorrido de uno de mis paseos favoritos pasa por los restos de los tres teatros del antiguo Campo de Marte.
Para empezar, el Teatro de Pompeyo, al que podemos llegar por alguna de las calles de Campo dei Fiori. Este teatro fue el primero permanente (y también una de las primeras construcciones de mampostería de la Urbs. Se empezó a edificar hacia el 61 a.C, y era de enormes dimensiones, capaz de acoger a 18.000 espectadores. Según la tradición, allí fue asesinado Julio César. Apenas quedan hoy restos visibles del teatro: parte del pórtico anexo, junto a las ruinas del área sacra, vestigios de la curia en la bodega del restaurante Da Pancrazio, en la cercana Piazza Biscione... y la Via di Grotta Pinta, toda ella un resto de gran valor, pues los edificios de la calle siguen fielmente la curva de la cávea.
Muy cerca, al otro lado del Largo Argentina estaba el Teatro de Balbo, dedicado en el año 13 a.C. por el banquero Cornelio Balbo. El complejo del teatro y de la Cripta de los Balbos son ahora una de las sedes del Museo Nazionale Romano. Los restos de los antiguos edificios se pueden entrever desde los ventanales del museo, en la Via delle Botteghe Oscure.
Y desde la plaza, callejeando por el ghetto, llegamos al magnífico Teatro de Marcelo, comenzado por César e inaugurado en el año 13 a.C por Augusto, que dedicó a su sobrino y heredero. Muy bien conservado, es posible apreciar la parte exterior de la cávea y restos de la fachada original. Este edificio se incorporó a una fortaleza medieval y, más tarde, fue parte del Palazzo Savelli. Probablemente ese aprovechamiento a través de los siglos es lo que ha hecho posible que hoy llegue a nosotros, para que podamos hacer de sus piedras y su luz la meta de nuestros paseos romanos.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Una enoteca en la Roma medieval


De madera, con pocas mesitas, cientos de botellas de vino en los estantes, y fotos antiguas decorando las paredes. Así es Giulio passami l'olio. Este local, entre restaurante y enoteca, tiene un toque bohemio y, a la vez sofisticado que nos gustó mucho. La carta es corta, pero típicamente italiana: zuppa del giorno, algo de pasta, crostoni, salumeria y formaggi, y una magnífica selección de los mejores vinos del país. Esta enoteca está en Via de Monte Giordano, 28, una de las viejas callecitas del Rione Ponte, a la que da nombre la antigua fortaleza de los Orsini. Una parte de esa gran construcción, el Palazzo Taverna (en la foto), es ahora un lujoso hotel. El trazado de las calles, los muros de los edificios, la hiedra de las paredes, los grandes portones, los rincones oscuros... todo en esa zona evoca tiempos pasados, la Roma de las grandes familias, de los poderosos cardenales, de los sicarios y las traiciones.
Os recomiendo dar un paseo por todas esas calles (Monte Giordano, Coronari, Panico), y llegar hasta el río, hasta el ponte Sant'Angelo, para disfrutar de una magnífica vista del puente romano y del antiguo Mausoleo de Adriano. Y después volver a Giulio passami l'olio, pedir una botella de vino, lo que más os apetezca para comer... y dejar pasar el tiempo en la mejor compañía.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Saluda al Pasquino


Viernes noche. Si estuviera en Roma, saldríamos fuera a cenar. Pero antes, habríamos dado una vuelta por el quartiere: algo sencillo, como un paseo por los aledaños de la Piazza Navona, para luego ir a tomar un vino a alguno de los bares de la Via del Governo Vecchio... haciendo una parada para saludar a Il Pasquino, una de las estatuas parlantes de Roma, la más famosa y quizá también la más utilizada, pero no la única.
Estas estatuas, a menudo restos de grupos escultóricos más amplios (el Pasquino es un torso de un guerrero griego de época helenística), se usaron desde el siglo XVI por la siempre crítica sociedad romana para transmitir sus mensajes satíricos o sus denuncias a los desmanes de los más poderosos. ¿Cómo? Pues con carteles y cartas que colocaban sobre la estatua, colgando de su cuello o pegados en la base.
Nada escapa al ojo crítico del Pasquino: aun hoy podemos ver en él carteles de este tipo, sacando punta a cualquier cosa. Un vestigio de otras épocas, donde a pesar de la falta de libertad y las limitaciones, los romanos encontraban la forma de manifestar su crítica o descontento. Aunque para ello fuera preciso hacer hablar a las piedras.

martes, 18 de noviembre de 2008

Un tesoro detrás del Coliseo


La majestuosidad del anfiteatro flavio deja casi sin respiración. No por conocido es menos impresionante. Pero su gran atractivo puede ser un arma de doble filo: deslumbrados, son pocos los turistas que se aventuran al otro lado del Coliseo y se adentran en la colina del Celio camino del Laterano. Sin embargo, quienes lo hagan tendrán su recompensa, pues tanto el Celio como el Colle Oppio encierran grandes sorpresas.
Y la primera está a pocos metros del Coliseo: la antigua basílica de San Clemente es un regalo para los aficionados a la arqueología, al arte o a las curiosidades, pues la iglesia, como una muñeca rusa esconde en su interior, en distintos estratos, las edificaciones sucesivas sobre el mismo lugar sagrado.
Construida sobre una casa romana con cimientos republicanos que después alojó un Mitreo, la iglesia dedicada a San Clemente (uno de los primeros papas), es una de las más antiguas de Roma. Es posible ver in situ los restos de las primitivas edificaciones romanas, la basílica paleocristiana y la iglesia inferior, que alberga unos curiosos frescos altomedievales sobre la vida del santo. Por último, construida sobre las ruinas del edificio precedente, la iglesia románica del siglo XII, con sus estupendos mosaicos, su suelo de estilo cosmatesco y su bonito atrio. Esta iglesia sigue funcionando como parroquia, al cuidado de los frailes dominicos de la provincia de Irlanda.
San Clemente Romano está al comienzo de la Vía San Giovanni In Laterano, a apenas 10 minutos del Coliseo. Para poder disfrutar de lo que ofrece, hay que estar atentos, pues el horario de visitas a los subterráneos es bastante restringido: cierran a las12. Por la tarde puede visitarse de 15:30 a 18:30. Merece la pena.

martes, 7 de octubre de 2008

Piazza di Petra


Me gusta deambular por las calles romanas sin rumbo fijo, pero a veces, casi sin quererlo, los pies buscan caminos ya recorridos: es evidente que esos itinerarios, lo reconozcamos o no, son los que preferimos, ya sea porque nos gusten más, resulten más amenos o, simplemente, sean más cómodos. Uno de mis paseos favoritos consiste en ir desde Navona hacia la Fontana de Trevi, desviándome un poco antes de llegar al Corso para contemplar la impresionante mole de la columnata del antiguo templo de Adriano, en la Piazza di Petra. Al primitivo templo dedicado por Antonino Pío a su sucesor en el siglo II, se le dieron después varios usos, hasta llegar a convertirse en la sede de la Bolsa y la Cámara de Comercio. He leído por ahí que es un estupendo ejemplo de rehabilitación, y que sólo por eso merece la visita. A mí el conjunto de la plaza y sus callejuelas adyacentes me parece uno de los sitios más bonitos de la ciudad.

miércoles, 1 de octubre de 2008

De paseo por el ghetto


Sora Margherita es uno de los alicientes del ghetto romano... pero tiene muchos más. El viejo barrio se extiende paralelo al río. Entre el Tíber y la enigmática Via delle Botteghe Oscure (que flanquea Largo Argentina) discurre un entramado de callejas: sus curvas evocan antiguas edificaciones romanas, como los restos del teatro de los Balbo o, algo más allá, el de Pompeyo. Y en muchas casas vemos basas de columnas, sillares, restos epigráficos.
Paseando por el ghetto, por las estrechas calles y las fachadas desportilladas, parece que el tiempo se ha parado... Pero esto es sólo una ilusión, porque en los últimos años el viejo barrio judío se ha convertido en una de las zonas más exclusivas y cotizadas de la ciudad: sus vetustos palazzi, las recónditas plazuelas, la proximidad del hermoso Pórtico de Octavia, la majestuosa Sinagoga frente al río, rodeada de árboles, los locales de buena cocina... todo ha contribuido a cambiar el vecindario.
Me gusta pasear por el ghetto al caer de la tarde o por la noche, descubrir cada vez un rincón nuevo o detenerme en los más conocidos, como la bonita Piazza Mattei, en un extremo del barrio, con la famosa fuente delle tartarughe diseñada por Giacomo della Porta, aunque las tortugas son un añadido de Bernini. A mis hijos les hace mucha gracia. Y a tí, ¿te gusta?