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miércoles, 30 de marzo de 2011

La Chiesa ¿Nuova?


Que la que Roma llama Chiesa Nuova (Iglesia Nueva) sea un edificio barroco del siglo XVI es algo que da que pensar, ¿no? Cuando milenios nos contemplan desde algunas esquinas, 400 años no es nada.
La Chiesa Nuova, en realidad Santa Maria in Vallicella, normalmente nos pasa desapercibida. Es una pequeña iglesia situada en una pequeña plaza junto al río, frente a Corso Vittorio. La iglesia reproduce el modelo del Gesú, como tantas otras iglesias de la época, y en su interior alberga los tesoros propios de cualquier iglesia romana: un retablo de Caravaggio, frescos de Pietro di Cortona, varios cuadros de Rubens...
La Chiesa Nuova, Santa Maria in Vallicella fue otorgada como sede de la Congregación del oratorio, la gran obra de San Felipe Neri. Este santo, conocido como "apostol de Roma" y uno de los patronos de la ciudad, fue el encargado de la reconstrucción de la Chiesa Nuova, y allí está enterrado.
Ya no pasaré indiferente frente a ella. Es una iglesia romana más. Es una iglesia romana, nada menos.

domingo, 21 de febrero de 2010

La iglesia de Santa Elena


Este primer domingo de Cuaresma os prongo una actividad diferente, salir del centro y visitar una de las iglesias más curiosas de Roma: la Basílica de Santa Croce in Gerusalemme. La iglesia se alza en el mismo lugar donde estaba el palacio de Elena, la madre del emperador Constantino, el mismo que, tras su conversión, hizo del cristianismo la religión oficial de Roma y el imperio.
No fue ajena a todo ello su madre, Elena, cristiana de origen britano que fue personalmente a los lugares donde vivió Jesús y trajo consigo numerosas reliquias, entre ellas, el leño de la cruz que veneraban los cristianos en Jerusalen. Percisamente para albergar esas reliquias ordenó construir la iglesia de Santa Croce, donde todavía se siguen venerando.
¿Es la misma cruz en que murió Jesús? ¿Son los clavos o las espinas con los que fue atormentado? No lo sé... y no me importa: lo que es cierto es que si son falsificaciones, son también antiquísimas (al menos, del siglo III) y que su contemplación impone y sigue invitando a la reflexión. Yo soy muy poco amiga de este tipo de cosas, pero realmente en la iglesia de Santa Croce se respira un ambiente especial.
Dejando a un lado las cuestiones religiosas, la propia iglesia en sí tiene un valor indudable. Aunque apenas quedan restos de las construcciones primitivas, y el edificio, con capillas renacentistas y barrocas, alberga grandes obras: mosaicos renacentistas, frescos de Melozzo da Forli, pinturas de Rubens o Corrado Giaquinto, esculturas barrocas... y un suelo espectacular.
El conjunto se completa con un orto monastico, la huerta del convento, alojada en el interior de los restos del antiguo anfiteatro castrense,que hoy cultivan los monjes, en un ejemplo de agricultura biológica: es posible visitarlo, y también comprar mermeladas, dulces... elaborados con los frutos de esta huerta.
Si tenéis tiempo, merece la pena subir al Esquilino y visitar esta zona, aledaña a las murallas aurelianas. No os dejará indiferentes.

lunes, 18 de enero de 2010

La gran sinagoga


Junto al río, ante las ruinas del pórtico de Octavia, cerrando el antiguo ghetto, se alza la gran sinagoga de Roma. Es un sitio especial. Aunque el templo actual es de hace poco más de 100 años, se siente que está allí prácticamente desde siempre. No en vano la colonia judía de Roma es la más antigua de Europa: los judios vivían en Roma antes de que hubiera cristianos, y la comunidad ha permanecido en la ciudad durante siglos, a veces libremente, más tarde recluidos en el ghetto. Sus calles sinuosas, oscuras, decididamente viejas, han sido testigo de horrores... y también de momentos históricos.
El último se vivió ayer, con la visita del Papa a la Gran Sinagoga de Roma, un acto cargado de símbolos, y un gesto más hacia la reconciliación y la unión de las iglesias. El pequeño vídeo recoge los mejores momentos del acto ecuménico.
En mi vida romana, me habría acercado a la sinagoga paseando por el Lungotevere Cenci, para después perderme por las callejuelas cercanas, y llegar hasta Sora Margherita para tomar carciofi alla giudia y frittata de zucchine, mientras brindamos por la posibilidad de un mundo mejor.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Roma y los muertos


Noviembre es el mes de los difuntos. Por un día, los cementerios y las tumbas, de ordinario relegados, casi escondidos, se hacen presentes y la muerte, y los muertos, se hacen cotidianos. En Roma las cosas son distintas: allí tropezamos con tumbas por doquier. Tumbas son algunos de los monumentos más visitados, como la tumba del panadero (en la foto), la pirámide de Caio Cestio, el Mausoleo de Augusto, el de Adriano (el actual Castel Sant'Angelo junto al Tíber) o la Columna Trajana, por no hablar de las catacumbas y la Via Apia...
También, como es habitual en el mundo cristiano, hay sepulcros en las iglesias. Pero el valor arqueológico o artístico de esos monumentos está muy por encima de su función fúnebre, y la cercanía de los túmulos o las lápidas no evoca la muerte.
Sin embargo, hay una excepción: la iglesia de Santa Maria della Concezione dei Cappuccini, en Via Veneto, un auténtico monumento a los muertos, con su cripta decorada con huesos y cráneos de miles de frailes muertos, recopilados a lo largo de los siglos. Rosetones, flores, arcos, volutas... los restos se combinan formando un memento mori espeluznante.
Normalmente la experiencia de mi vida romana me sirve para recomendaros sitios dónde ir o cosas que hacer. Esta vez os recomiendo que no hagáis algo: no vayáis, no os sintáis tentados por la iglesia de los huesos. No lo merece.

sábado, 3 de octubre de 2009

La iglesia del Velabro


Es uno de mis paseos favoritos en Roma. Bajar desde el teatro de Marcelo, pasar por los foros holitorio y boario (los antiguos mercados de verduras y carne) el antiguo mercado de verduras, y antes de llegar al Circo Massimo, subir bordeando el Palatino, hacia el Foro.
Hacer una gran U que nos lleva directamenteal corazón de la Roma más antigua: porque allí, en la zona pantanosa junto al río, en el Velabro, es donde se encuentran los primeros asentamientos. Allí es donde la loba encontró a Rómulo y Remo, donde los crió y cuidó... Y allí, en el Velabro, rodeada de tesoros arqueológicos, está una de las iglesias mas bonitas de Roma: la basílica de San Giorgio in Velabro.
Su origen se remonta a la Roma de los primeros papas, y posiblemente en un primer momento estuvo dedicada a San Sebastián. Fue en el siglo IX cuando se emprendió la reconstrucción del templo primitivo. Pero en su interior, muy sencillo, con tres naves separadas por dos filas de columnas, todavía se puede disfrutar de un altar palocristiano, además de restos de mosaicos y unos frescos originariamente atribuidos a Giotto. En el exterior, destaca su campanile, del siglo XII, y el pórtico adelantado (que fue destruido por una bomba), típico del románico romano.
Pero lo más llamativo no pertenece a la iglesia: es el Arco degli Argentari, construido en honor de Septimio Severo por los adinerados ganaderos y orfebres del siglo III y que está adosado al edificio del templo.
Decorado con espléndidos relieves, este arco forma, junto a la iglesia, el vecino arco de Jano (en primer plano en la foto) y los pinos, una imagen magnífica. Roma en estado puro, ¿no os parece?

viernes, 17 de julio de 2009

Fiesta en el Trastevere


Si estuviera en Roma este fin de semana, iría de fiesta. Los vecinos del Trastevere celebran la Festa de Noantri (la fiesta de noi altri, por oposición a voi, los que vivís en otros barrios al otro lado del río).
Cada año, en la segunda quincena de julio, las estrechas calles trasteverinas son escenario de conciertos, bailes, espectáculos y, sobre todo, de una gran procesión. Y es que la fiesta es en realidad la celebración de la patrona del rione, la Virgen del Carmen: el primer sábado después el 16 de julio, los vecinos sacan en procesión una imagen de la Virgen que, según la tradición fue encontrada en el río en 1535 tras una gran tempestad. La albergaron durante siglos los carmelitas de San Crisógono, y ahora se conserva en Sant'Agata: de allí sale en procesión por las iglesias de la zona, hasta llegar de nuevo San Crisógono. Una semana después, la Madonna fiumarola sale de nuevo, esta vez en un bote a lo largo del río. De allí a Santa María in Trastevere, y de nuevo, acompañada por los vecinos, a su pequeña iglesia.
En España, durante el verano, cada pueblo, cada barrio, tiene su procesión. En mi vida romana las cosas no son muy diferentes.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Turismo y buen vino


Después de una mañana arqueológica o de una tarde de turismo, toca recobrar fuerzas. En el centro hay muchos sitios, pero a menudo están llenos de turistas... y la comida, la bebida y el servicio se resienten. Sin embargo hay también locales muy apetecibles, donde van los auténticos romanos a la hora di pranzo o para cenar. Uno de ellos es la enoteca Cavour 313.
No se han complicado con el nombre: este local, que combina la venta de vinos selectos italianos con el bar y el restaurante, está en el nº 313 de la céntrica Via Cavour, a la altura de la Via del Colosseo. Aunque viene en algunas guías y la visitan bastantes viajeros, la enoteca cuenta con un público eminentemente romano: grupos de jóvenes, parejas, trabajadores de las oficinas cercanas... y es un lugar estupendo para degustar en compañía una buena botella de vino y embutidos o quesos italianos, o si lo prefieres, algunos platos tradicionales elaborados con productos de primera calidad y que van mucho más allá de la típica pasta.
Comer o cenar en Cavour 313 es una buena alternativa tras visitar el Coliseo, la Domus Áurea, el Foro o los mercados de Trajano. Además, está a pocos metros de la iglesia de San Pietro in Vincoli, donde el Moisés de Miguel Ángel y los restos de las cadenas de San Pedro esperan vuestra visita. Probadlo.

lunes, 27 de abril de 2009

Un paseo por el Celio


El monte Celio, una de las famosas siete colinas de Roma, está ahora ocupado un magnífico parque, la Villa Celimontana. Situada detrás del Coliseo, pocos turistas se adentran en esta zona, dejando atrás el bullicio del centro.
Nosotros también tardamos en hacerlo.
Sin embargo, un paseo por el Celio reserva muchas sorpresas a los visitantes: restos romanos de primer orden, como los de la Basílica Hilaria, el Aqua Claudia (el acueducto encargado de conducir el agua hasta la Domus Aurea de Nerón) o el arco de Dolabella. Y junto a ellos, estupendas iglesias, entre las que se cuentan algunos de primeros templos cristianos de Roma, como Santa Maria in Domnica, también más conocida como la iglesia de la Navicella, por la pequeña fuente que tiene ante su atrio, o Santo Stefano Rotondo, la curiosa iglesia de planta circular erigida sobre un mitreo... Incluso uno de los obeliscos egipcios que adornan Roma tiene también su sitio en el Celio.
Pero no todo son restos: en el corazón del parque se alza majestuosa la hermosa Villa Mattei, actualmente sede de la Sociedad Geográfica Italiana. Además, la densa vegetación, la variedad de especies, los cuidados paseos... hacen de la Villa Celimontana uno de los mejores parques de Roma, casi un jardín botánico, que bien merece una visita.
Un paseo por el Celio. Un plan muy apetecible para una de estas tardes de primavera. ¿Te apuntas?

lunes, 13 de abril de 2009

Semana Santa sin Roma

Ya se han acabado las vacaciones. Este año han sido unas vacaciones distintas, estupendas, divertidas... aunque se me ha hecho extraño pasar estos días lejos de Roma. No ir a misa la Domenica delle Palme a Sant'Agnese, ni hacer la visita a los "monumentos", en la noche del Jueves Santo, por las grandes iglesias del centro: il Gesú, San Luigi dei Francesi, Sant'Andrea... No ver la luna llena del jueves a través del óculo del Panteon, ni cruzarnos con las riadas de peregrinos que acuden a Roma durante los días de la pasión, mientras los romanos escapan de la ciudad para pasar fuera le vacanze de Pasqua.
Esta vez, las cosas han sido diferentes: el terremoto, tan cercano, casi 300 muertos, miles de heridos, tantas personas que han perdido todo, que han debido enfrentarse a un calvario terrible... Para nosotros, una Semana Santa sin Roma, y para los italianos, un año sin Semana Santa. Forza!

miércoles, 4 de febrero de 2009

La iglesia del elefante


Basta decir eso, y todo el mundo sabe de qué estamos hablando. La iglesia de Santa Maria sopra Minerva, situada en la plaza de la Minerva, a pocos metros del Panteon, es más conocida porque ante sus puertas se erige uno de los obeliscos egipcios que pueblan la ciudad, colocado sobre los lomos de un elefante. El conjunto escultórico es un diseño de Bernini, aunque lo realizó uno de sus discípulos.
El elefante de la Minerva atrae toda la atención de los turistas, y algunos pasan de largo sin entrar en el templo. Craso error: tras su anodina fachada se aloja una antigua iglesia, quizá la única realmente gótica de la ciudad.
Los lugares sagrados siguen siéndolo por encima de las religiones y culturas y Santa Maria sopra Minerva es un buen ejemplo: en ese lugar se alzó un templo dedicado a Minerva, construido por Pompeyo hacia el año 50 a.C.(de ahí lo de sopra, encima de). Y posteriormente, otros lugares destinados a dar culto a Isis y a Serapio. Se tiene constancia de que en el siglo VIII ya había en ese lugar una basílica cristiana y un cenobio. No quedan restos de la iglesia primitiva. Lo que hoy conocemos como basílica de la Minerva es una iglesia gótica de los siglos XIII y XIV, en cuya construcción y decoración participaron los mejores asrtistas del momento. Fueron traidos de Florencia por los frailes dominicos, a quienes se encargó la custodia de la iglesia y el convento. Aun hoy sigue administrándolo la orden de predicadores.
El interior de la iglesia guarda valiosos tesoros, como un Cristo esculpido por Miguel Ángel, o una capilla con preciosos frescos de Filippo Lippi. Allí está enterrado el Beato Angélico, y también Santa Catalina de Siena... Aun abrumados por la majestad del vecino Panteon, no os contentéis con haceros una foto junto al elefante: pasad a la iglesia, que vale la pena. Aunque eso sí, hacedlo vestidos "con decoro", nada de pantalones muy cortos o tirantes exagerados. Estamos en Roma, y algunas cosas siguen siendo sagradas.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Urbi et Orbi

¡Feliz Navidad! Al tiempo que escribo, estoy viendo que en Roma hace frío y está nublado, casi como si fuera a nevar.
Y es que en casa, el día de Navidad, es obligada la conexión con Roma. O más exactamente, con el Vaticano, el poderoso vecino cuyo destino está íntimamente ligado al de la Ciudad. Viendo la gente en la plaza de San Pedro, el Belén, los jóvenes sonrientes entre las columnas... recuerdo otra Navidad, hace más de 20 años, en que éramos nosotros los jóvenes sentados en el suelo durante la Misa vaticana, y eran mis amigos los que cantaban y sonreían, los que vagaban de noche en las frías calles romanas, pero madrugaban para la preghiera.
Ha pasado mucho tiempo, pero las navidades romanas ocupan siempre un lugar en nuestro corazón y en nuestra memoria. Igual que aquéllos que nos acogieron con hospitalidad en su barrio, en su parroquia y en sus casas.
Tanti Auguri di Natale!

domingo, 30 de noviembre de 2008

Domingo de lluvia


En Roma éste es un domingo de lluvia. No hace frío, pero el día invita a pocos paseos. Además, es demasiado pronto para empezar con la vorágine navideña: mejor esperar a diciembre para empezar con las compras.
En mi vida romana, hoy me habría levantado pronto para dar una vuelta por Campo dei Fiori y comprar unas flores. Con ellas y el periódico, nos pararíamos a tomar un café. Tranquilos, sin prisa, comentando las noticias... hasta que las campanas de Sant'Andrea della Valle nos llamaran a misa.
Esta iglesia domina una pequeña placita que ensancha el corso Vittorio Emanuele, y es un magnífico ejemplo del más clásico barroco romano. Su imponente fachada, difícil de apreciar desde la strada, esconde un interior de gran riqueza, con una profusión de capillas y cúpulas decoradas con estupendos frescos de Domenichino y Giovanni Lanfranco. Precisamente en una de esas capillas sitúa Puccini el primer acto de su Tosca.
Pero si por algo es conocida la iglesia de Sant'Andrea es por su magnífica cúpula, sólo superada en altura por la de san Pedro, que se distingue desde cualquier altura de la ciudad. Me gusta verla a lo lejos y pensar "ahí al lado está mi casa...".

martes, 18 de noviembre de 2008

Un tesoro detrás del Coliseo


La majestuosidad del anfiteatro flavio deja casi sin respiración. No por conocido es menos impresionante. Pero su gran atractivo puede ser un arma de doble filo: deslumbrados, son pocos los turistas que se aventuran al otro lado del Coliseo y se adentran en la colina del Celio camino del Laterano. Sin embargo, quienes lo hagan tendrán su recompensa, pues tanto el Celio como el Colle Oppio encierran grandes sorpresas.
Y la primera está a pocos metros del Coliseo: la antigua basílica de San Clemente es un regalo para los aficionados a la arqueología, al arte o a las curiosidades, pues la iglesia, como una muñeca rusa esconde en su interior, en distintos estratos, las edificaciones sucesivas sobre el mismo lugar sagrado.
Construida sobre una casa romana con cimientos republicanos que después alojó un Mitreo, la iglesia dedicada a San Clemente (uno de los primeros papas), es una de las más antiguas de Roma. Es posible ver in situ los restos de las primitivas edificaciones romanas, la basílica paleocristiana y la iglesia inferior, que alberga unos curiosos frescos altomedievales sobre la vida del santo. Por último, construida sobre las ruinas del edificio precedente, la iglesia románica del siglo XII, con sus estupendos mosaicos, su suelo de estilo cosmatesco y su bonito atrio. Esta iglesia sigue funcionando como parroquia, al cuidado de los frailes dominicos de la provincia de Irlanda.
San Clemente Romano está al comienzo de la Vía San Giovanni In Laterano, a apenas 10 minutos del Coliseo. Para poder disfrutar de lo que ofrece, hay que estar atentos, pues el horario de visitas a los subterráneos es bastante restringido: cierran a las12. Por la tarde puede visitarse de 15:30 a 18:30. Merece la pena.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Visita a Sant'Agnese


La iglesia de Sant'Agnese in Agone, en Piazza Navona, es la que más frecuentamos cuando estamos en Roma, y también es una de las más bonitas de la ciudad.
Sant'Agnese se levanta en uno de los lados mayores de la plaza, antiguo estadio de Domiciano (de ahí el nombre, in Agone), y está dedicada a la joven mártir Santa Inés. Con su armoniosa fachada curva, su interior con planta de cruz griega, la majestuosa cúpula y los mármoles del interior, en especial el relieve que refleja el martirio de la santa, la iglesia es una de las joyas del barroco italiano. Además, refleja como ninguna el esplendor de la Roma de los papas, una época de venganzas y rivalidades. El proyecto de la iglesia pasó por varios arquitectos hasta recaer en Borromini, enemigo secular del gran Bernini, encrgado a su vez de la fuente que adorna el centro de la plaza, la famosa Fontana dei fiumi. Cada uno buscaba superar al otro con su obra, y el resultado es el que ahora podemos disfrutar. Frente al bullicio de la plaza, atestada de turistas, con las terrazas de sus cafés y sus vendedores ambulantes, el interior de Sant'Agnese ofrece al visitante, además de belleza, un momento de paz. Disfrutad de ella.

sábado, 16 de agosto de 2008

Hoy, un brunch

Es fin de semana,no hay nada urgente que hacer. ¿Por qué no darnos el gusto de tomar un brunch en esta mañana morosa y lenta? Ya es casi la hora.
Os propongo ir a un sitio especial, uno de nuestros últimos descubrimientos: el café del Chiostro del Bramante. Se lo debemos a Romano, buen amigo, magnífico guía y exquisito gourmet, que nos enseña su Roma particular, que con mucho gusto hacemos nuestra.
Animaos a visitar el chiostro, pero, chisst, que no se corra mucho la voz, porque su valor está precisamente en lo que tiene de secreto: hay muchos romanos que ni siquiera saben que existe...
Santa María De La Pace
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