Mostrando entradas con la etiqueta Feltrinelli. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Feltrinelli. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de diciembre de 2009

Navidad romana


Los días previos a la Navidad las ciudades se transforman: luces, adornos, escaparates alusivos, tiendas abiertas, fiesta, gente en las calles...
Roma no es una excepción.
Estos días, el centro romano se viste de fiesta, con coros, bandas, conciertos y juegos en la calle, y los fines de semana queda reservado exclusivamente a los peatones. El recorrido navideño organizado por el Ayuntamiento pasa porlas zonas más emblemáticas de la ciudad: del Largo di Torre Argentina a piazza di Spagna, pasando por la Piazza della Rotonda, Campo Marzio, el Parlamento, San Lorenzo in Lucina y la Piazza del Popolo. En mi vida romana, ayer u hoy hubiera disfrutado de una auténtica tarde de compras navideñas, paseando por mis calles favoritas, buscando un regalo especial en la Feltrinelli, en Il Papiro o en las tiendas más bonitas del Corso. Y sin olvidarme de hacer una visita al Mercado de Navidad de la Navona.
Hace mucho frío para andar deambulando, pero las estufas de la calle se encargarán de caldear nuestras orejas, un café calentito, nuestras manos, y la ilusión de las fiestas, nuestros corazones. Auguri di Natale.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Compras y regalos

Las tardes de diciembre son las más cortas del año... y también las más cansadas. En Madrid las pasamos entre carreras, atascos y trasbordos para ir de una punta a otra de la ciudad comprando regalos y revisando la lista para estar seguros de no olvidarnos de nadie. Y supongo que mi vida romana sería muy parecida. Me veo paseando por el Corso, por Frattina o Tomacelli, entrando en las tiendas tras haber estudiado los escaparates intentando encontrar algo que se ajuste a nuestro presupuesto (misión casi imposible en Fendi, Bottega Veneta o Bulgari). O bien buscando algo especial en esas tiendas pequeñitas y vetustas llenas de guantes de la mejor piel, corbatas de pura seda y jerseys de cachemir, o un regalo sorprendente en las tiendas modernas que rodean la piazza del Fico. O simplemente, recurriendo al socorrido refugio de La Feltrinelli para comprar una buena edición del autor favorito.
Y después, cansados de callejear, nos sentaríamos a tomar un prosecco en una terracita... Así me imagino las tardes de compras navideñas en mi vida romana. Y algo parecido nos cuenta Venditti en una de sus últimas canciones: I regali di Natale.

martes, 15 de julio de 2008

Una vuelta por la Feltrinelli

Darse una vuelta por La Feltrinelli (http://www.lafeltrinelli.it/) es mucho más que ir a comprar un disco o un libro. Es como llegar a casa. ¿Llevas un rato dando vueltas y no sabes dónde ir? ¿Estás haciendo tiempo antes de un appuntamento? ¿Necesitas un poco de distracción? La Feltrinelli es cita obligada. En Roma hay más de diez. Están a pie de calle, a veces en algunos de los lugares más emblemáticos de Roma (como la Piazza de Largo Argentina), acogedoras y abiertas hasta bien entrada la noche. Dentro es posible deambular curioseando sin que nadie te importune o te meta prisa, escuchar las últimas novedades de música, hojear libros y revistas, bien organizados por secciones, o comprar un regalito de última hora.
Ir a La Feltrinelli es una de las primeras cosas que hacemos al llegar a Roma, con "hambre" atrasada... pero lo que para mí convierte la tienda en un lugar especial es que es también una de las últimas "amigas" que nos despide cuando nos vamos.
Volvemos pronto.

domingo, 13 de julio de 2008

Domenica mattina

Los domingos por la mañana, Roma parece dormida. Hay que dejar pasar varias horas para que el bullicio se apodere de sus calles. No hablo, claro está, del centro arqueológico o del vaticano, donde los turistas se agolpan cualquier día a aulaquier hora, sino de las calles del Campo dei Fiori o del Campo Marzio, de los aledaños del Corso Vittorio Emanuele o de Piazza Navona... algunos fieles apresurados se dirigen a misa a a Sant Andrea de la Valle, a Sant'Agnese o a San Luigi dei Francesi, alguna de las hermosas iglesias de la zona. Los oficios son más temprano que en Madrid. A la salida, tras comprar el periódico, volveran a sus casas, esas casa de auténticos romanos del centro que a mí me dan tanta envidia.
Y luego, por qué no, saldrán a tomar el aperitivo o a comer fuera. Al mediodía ya estarán todos en la calle, dando una vuelta por la Galería Colonna o las demás tiendas de la Vía del Corso ¡que abren los domingos, para alegría de los consumidores! No se me ocurre un plan mejor para una mañana de domingo: una misa temprana en Sant'Agnese, un paseo por las calles aún vírgenes, dando vueltas hasta salir al Corso, una visita a La Feltrinelli, unas compritas... y un aperitivo en Vitti, en San Lorenzo in Lucina. Buona domenica!