viernes, 22 de mayo de 2009

Cambio de armario


Hace calor. Ya toca cambiar la ropa, ponerse de verano.
Hoy es el primer día que me he puesto sandalias, y he elegido mis favoritas, las que compré el año pasado en Fausto Santini. ¡Son tan bonitas!Los zapatos italianos tienen fama, pero yo creo que éstos son de los mejores. Y en la nueva colección de verano hay, como siempre, algunos espectaculares.
Me encantaría estar en Roma esta tarde. Dar una vuelta por Via Frattina, pararme de nuevo en el escaparate de Santini, entrar a admirar de cerca sus zapatos y bolsos, deambular por Via Condotti y por Via Borgognona, pararnos en las tiendas, comprar alguna cosita... y así llegar hasta la Piazza de Spagna, donde podríamos tomar un aperitivo ¿Qué tal en la terraza de Il Palazzetto, el restaurante (y también wine bar) de la Academia internacional del vino (Wine Academy), donde además organizan cursos y eventos varios: por ejemplo, todos los jueves, a partir de las 19 h, un auténtico aperitivo a la italiana. Un plan perfecto para otra tarde de compras de mi vida romana.

lunes, 18 de mayo de 2009

Una canción especial

La vida pasa deprisa. Las semanas se suceden rápidamente, y las cosas que sucedieron el mes pasado caen en el olvido. ¿Quién piensa ya del terremoto de Italia? Sin embargo, miles de familias han perdido todo, una ciudad entera está pendiente de reconstrucción. Alessandro me decía hace unos días que había pensado ir a ayudar al Abruzzo, pero que quería hacer algo útil.
Eso es lo que han hecho un buen puñado de artistas italianos: 56 cantantes, de Zucchero a Albano, de Venditti a Laura Pausini, se han unido para grabar juntos una canción, Domani. Lo que se recaude con ella irá a contribuir a la reconstrucción tras el terremoto, en concreto servirá para costear el teatro y el conservatorio de L'Aquila.
Aquí os la presento. Y si os gusta tanto como a mí... pues a comprarla para el iPod. Lo merece.
Domani

domingo, 10 de mayo de 2009

Mañana palatina


Líos, obligaciones y ajetreos varios me han mantenido alejada de mi vida romana en las últimos días. Sin embargo, esta mañana, al ver el sol, tímido, entre las nubes, he vuelto a pensar en Roma, en lo que haríamos si estuvieramos allí... Y será, una vez más, la primavera lo que me lleva a planear un paseo por un parque.
¿Por qué no vamos al Palatino, muy temprano, cuando apenas hayan abierto? En vez de desayunar en casa, tomemos un café rápido en un bar, para estar a las 9 ya en el Palatino.
Mi propuesta es pasear, entre el verde de los cipreses y los restos rojizos de los palacios, antes de que lleguen los turistas. Pararnos a visitar la Casa de Augusto, con sus salas recién restauradas y sus magníficos frescos... y, por supuesto, dar una vuelta por el museo, para disfrutar de las joyas que se conservan en el Antiquario Palatino, entre ellas los restos de los primeros asentamientos romanos, que se encontraron en la colina palatina. Son las 11. Antes de irnos, gocemos de las vistas sobre el foro, que ya se va llenando de gente en esta mañana de domingo. Vámonos antes de que lleguen.

lunes, 27 de abril de 2009

Un paseo por el Celio


El monte Celio, una de las famosas siete colinas de Roma, está ahora ocupado un magnífico parque, la Villa Celimontana. Situada detrás del Coliseo, pocos turistas se adentran en esta zona, dejando atrás el bullicio del centro.
Nosotros también tardamos en hacerlo.
Sin embargo, un paseo por el Celio reserva muchas sorpresas a los visitantes: restos romanos de primer orden, como los de la Basílica Hilaria, el Aqua Claudia (el acueducto encargado de conducir el agua hasta la Domus Aurea de Nerón) o el arco de Dolabella. Y junto a ellos, estupendas iglesias, entre las que se cuentan algunos de primeros templos cristianos de Roma, como Santa Maria in Domnica, también más conocida como la iglesia de la Navicella, por la pequeña fuente que tiene ante su atrio, o Santo Stefano Rotondo, la curiosa iglesia de planta circular erigida sobre un mitreo... Incluso uno de los obeliscos egipcios que adornan Roma tiene también su sitio en el Celio.
Pero no todo son restos: en el corazón del parque se alza majestuosa la hermosa Villa Mattei, actualmente sede de la Sociedad Geográfica Italiana. Además, la densa vegetación, la variedad de especies, los cuidados paseos... hacen de la Villa Celimontana uno de los mejores parques de Roma, casi un jardín botánico, que bien merece una visita.
Un paseo por el Celio. Un plan muy apetecible para una de estas tardes de primavera. ¿Te apuntas?

lunes, 20 de abril de 2009

Nuovo Mondo: todo un descubrimiento


Esta noche me apetece todo tomarme una pizza. Pero de las de verdad. De las que dan, por ejemplo, en Nuovo Mondo (Via Amerigo Vespucci).
Esta pequeña pizzería es un local sin pretensiones en el corazón del Testaccio, pero sus pizzas están entre las mejores de Roma, y no tienen nada que envidiar a las de Da Baffeto o La Montecarlo. De ello dan buena fe las largas colas que se forman ante su puerta. Nos llevó Sabrina, y nosotros también tuvimos que esperar un ratillo, pero valió la pena: creo que Helena no olvidará nunca las enormes lonchas de jamón que rebosaban de su finísima pizza prosciutto.
Mesas de formica, láminas en la pared, luces fluorescentes... Nuovo Mondo no es un sitio bonito: es un local de quartiere, que reserva todo su encanto para las pizzas. Probadlas, y seguro que repetís. Además, la relación calidad/precio es realmente insuperable.
Pero hoy no puedo cenar allí. Y no sólo porque estoy lejos de mi vida romana, sino porque esta pizzería cierra los lunes. Otro día será.

lunes, 13 de abril de 2009

Semana Santa sin Roma

Ya se han acabado las vacaciones. Este año han sido unas vacaciones distintas, estupendas, divertidas... aunque se me ha hecho extraño pasar estos días lejos de Roma. No ir a misa la Domenica delle Palme a Sant'Agnese, ni hacer la visita a los "monumentos", en la noche del Jueves Santo, por las grandes iglesias del centro: il Gesú, San Luigi dei Francesi, Sant'Andrea... No ver la luna llena del jueves a través del óculo del Panteon, ni cruzarnos con las riadas de peregrinos que acuden a Roma durante los días de la pasión, mientras los romanos escapan de la ciudad para pasar fuera le vacanze de Pasqua.
Esta vez, las cosas han sido diferentes: el terremoto, tan cercano, casi 300 muertos, miles de heridos, tantas personas que han perdido todo, que han debido enfrentarse a un calvario terrible... Para nosotros, una Semana Santa sin Roma, y para los italianos, un año sin Semana Santa. Forza!

sábado, 4 de abril de 2009

Vuelve el tiempo de las lilas


Los días son más largos, y las tardes, templadas. La primavera romana es particularmente luminosa. Hace sol, los pinos, altos y oscuros, se recortan en un cielo tan azul como el de Madrid... y las lilas vuelven a adueñarse de los viejos muros, acompañando a los paseantes en la subida al Campidoglio por la escala cordonata, la amplia esclaera proyectada por Miguel Ángel.
Están por toda la ciudad: en el Pincio, en el Celio, en los muros de Via Veneto... Apetece sentir la primavera, pasear y olvidarse un poco de colas y turismo. Un buen plan para una mañana como ésta: subir al Quirinal, visitar Sant' Andrea al Quirinale y San Carlo alle Quatro Fontane, asistiendo a un nuevo capítulo de la guerra particular entre Bernini (al que debemos la primera) y Borromini (autor de San Carlo). Y después acercarnos a los jardines, sentarnos allí al sol, morosos, hasta que llegue la hora de comer, para discutir y decidir cuál de los dos arquitectos nos gusta más. Como cada año, al llegar abril, Roma huele a lilas. Y las lilas, para mí, siempre huelen a Roma.